Las tipografías “chulas” en tu página web

¿Te has fijado lo sosos que son los diseñadores web? Por muchas webs que se hagan, todas las páginas buenas acaban usando los mismos tipos de letras que no divierten a los lectores. Letras sencillas, letras aburridas, letras sin nuevas formas, letras sin nuevos colores… letras tristes que entristecen a los que las leen.
¿Por qué los diseñadores, como diseñadores que son, no aprovechan todas las inmensas colecciones de tipografías que hay en el mundo para usarlas a tutiplén en todas las páginas webs?
¿Por qué no usar tipografías más chulas en la página web de su empresa o negocio?
Hoy Publícitis os cuenta porqué no se debe hacer esto.
- Ya de por sí, una pantalla de ordenador o de cualquier dispositivo móvil donde se pueda visitar una web, no es el formato perfecto para la lectura debido a la luz que emite y al cansancio que ésta provoca en la vista de los lectores. Por lo que se hace obligatorio utilizar tipografías sencillas que faciliten la lectura y reduzca el esfuerzo a realizar por el lector.
Y lo más importante:
- Cuando una página web se muestra en pantalla utiliza las tipografías instaladas en el ordenador desde el que se está navegando. ¿Qué pasa si utilizamos tipografías que puede que el navegante no tenga instaladas? Pues que se mostrarán con otra tipografía distinta, rompiendo el trabajo previo del diseñador y no pudiendo controlar exactamente como el cliente verá la web de nuestra empresa.
Para ello se han estudiado las tipografías y se ha formado un grupo de fuentes seguras que son compartidas entre distintos sistemas operativos. Gracias a esto podemos controlar exactamente como verán su web los clientes de su empresa.
Estas son las razones por las que usted suele veer siempre los mismos tipos de letra en todas las páginas web. Y también las razones por las que siempre recomendamos a nuestros clientes no “experimentar” con modernas y enredadas tipografías para los cuerpos de texto de su web corporativa.
Su utilización en titulares, banners o webs experimentales son otra historia de la que hablaremos más adelante.
Imagen: Danillo Facchini en Flickr


